Soberanía y futuro. Balance (I)

El pasado sábado, 12 de mayo, representé a mi partido en una mesa redonda celebrada en la casa de cultura de Etxarri Aranatz,  titulada “1312-1512-2012. Soberanía y futuro”. La organizaba una asociación, Etxarri Aranatz 2012, surgida para celebrar el séptimo centenario de la fundación de la villa, acaecido precisamente el año 1312 y que reunió a las aldeas existentes en una bastida para defenderse de las incursiones de los alaveses, entonces pertenecientes al reino de Castilla. Participamos en la misma, Joseba Egibar, presidente del Gipuzku Buru Batzar, Joan Tardá, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Pernando Barrena, dirigente de la izquierda abertzale y yo mismo, como presidente del PSN-PSOE.

La decisión de mi presencia en el acto no fue fácil ni sencilla. Por un lado, el tema objeto de la misma, ciertamente complejo de abordar en un contexto nacionalista como el que se planteaba. Y, por otro, la invitación formulada por un ayuntamiento gobernado por Bildu con mayoría absoluta y la presencia de un dirigente de la izquierda abertzale, todavía sin decidir por el Tribunal Constitucional la posible legalización de Sortu.

Fuimos convocados una hora antes en el ayuntamiento para poder saludarnos, hablar brevemente del contenido de la mesa redonda y familiarizarnos con moderador e intérprete, ya que la mesa redonda contó con traducción simultánea para aquellos que no conocíamos ni el euskera ni el catalán.

El marco urbano de la villa de Etxarri Aranatz, hermoso urbanísticamente, tiene todavía algo de intimidatorio. Una profusión de carteles pidiendo la vuelta de los presos a casa, un pebetero encendido en honor de una persona llamada Pello, cuyo retrato estaba instalado en el kiosko situado frente a la casa consistorial, y unas pintadas alusivas a la banda terrorista ETA, componían el marco exterior no precisamente amable. Sin embargo, la actitud de todos los asistentes, intervinientes, invitados, autoridades y público, que llenaba en buena parte la casa de cultura, fue respetuosa y llena de corrección.

El debate se dividió en dos partes. Una primera, en la que se nos pidió una reflexión al hilo de la efeméride de 1512 y una segunda, centrada en los procesos para ejercitar el derecho a decidir hoy y en el futuro. Muy sucintamente, pretendo recoger el contenido de mi intervención, ya que no será la última vez en que tengamos que referirnos al “derecho a decidir”, una cuestión básica para el nacionalismo y que está llamada a ocupar  un papel relevante en el inmediato futuro.

El balance de la mesa redonda fue, a mi juicio, positivo y aleccionador. El debate fue sosegado pero intenso. Dos horas ininterrumpidas hablando de derecho a decidir, soberanía, independencia, derechos históricos, autodeterminación, etc., dan para mucho. Yo defendí con corrección y vigor mis posiciones constitucionalistas, claramente minoritarias. Pero hubo elementos cruciales para el futuro de Navarra y el debate político en nuestra Comunidad que merecen ser resaltados: pluralismo, respeto y libertad. Y un deseo compartido: que desaparecida ETA, se inicie un nuevo tiempo en el que, sin olvidar a las víctimas, seamos capaces de construir una convivencia en paz.

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