El nuevo Parlamento

Ayer, 15 de junio, se constituyó el nuevo Parlamento de Navarra. La ceremonia de apertura tuvo todos los ingredientes de las grandes ocasiones: presencia nutrida de autoridades institucionales en el palco, abrazos cordiales entre los veteranos, cierto retraimiento y despiste entre los nuevos, votaciones con un punto de suspense y definitiva configuración de una mesa plural, condicionada por el acuerdo previo UPN-PSN.

A las 11 de la mañana, los 50 parlamentarios, heterogéneos en todo: política, sexo, edad e indumentaria (19 de UPN, 9 del PSN-PSOE, 8 de Nabai 2011, 7 de Bildu, 4 del PP y 3 de I-E) iniciamos la sesión. La Marcha para la entrada del Reino, precisamente el pasaclaustro que acompañaba a las Cortes de Navarra en su camino a la catedral, convertido en nuestro himno oficial, dio comienzo a la ceremonia. La mesa de edad fue todo un referente de la pluralidad existente en su seno. La compartieron Koldo Amezketa, representante de Bildu, como presidente, y Eloy Villanueva (PPN) y Sergio Sayas (UPN) como secretarios. Los tres, primera sorpresa para muchos, impecablemente institucionales.

El juramento o promesa reflejó la pluralidad política existente: desde la jura de los representantes del sector conservador a la promesa del sector progresista, con alguna excepción en ambos casos, pasando por la presencia de los valores republicanos en I-E, y el euskera y el imperativo legal en los hombres y mujeres de Nabai y Bildu.

Las votaciones apenas depararon sorpresas. El pacto UPN-PSN permitió el acceso a la presidencia de Alberto Catalán, un político experimentado y prudente tendente al consenso. La vicepresidencia primera fue para Samuel Caro, un hombre cordial y amable con el que se puede discrepar pero con quien resulta casi imposible enfadarse. La vicepresidencia segunda recayó en Txentxo Jiménez, el hombre del aparato de Nabai, sustancialmente mejorado tras su paso por el Parlamento en la anterior legislatura. La secretaría primera fue para Maite Esporrín, persona nada conflictiva y de fácil relación. Y la secretaría segunda fue para Koldo Amezketa, hombre que conoce el oficio, representante de Bildu, anterior vicepresidente primero de la Cámara por Nabai. Pese a que todos tengan aristas, no parecen los peores mimbres para componer una cesta.

Me sorprendió la actuación del presidente en su brevísimo discurso de inauguración de la legislatura. Era su momento y una ocasión pintiparada para expresar algunas reflexiones e ideas políticas en una coyuntura especialmente difícil para todos, pero sobro todo para la clase política, lamentablemente convertida más que en la solución en uno de los problemas, al decir de sondeos nacionales y forales. Pero una cosa es la sobriedad, que siempre se agradece, y otra la faena de aliño con que despachó a un toro que se merecía otra lidia.

La Cámara foral salida de las urnas se presenta más plural que nunca y con algunas incógnitas que se irán resolviendo en los próximos días. Cabe desear que los representantes de la ciudadanía navarra, sin limitación alguna en esta ocasión, sepan estar a la altura de las circunstancias. Nos han puesto para tratar de resolver los problemas y a ello debemos dedicar todo nuestro empeño.

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