El CETE premia a Alfredo Larreta (II)

 

Alfredo Larreta junto a la calzada romana de Urbasa

“A esta nómina ilustre, unida por los lazos de la vecindad, la inquietud intelectual, el servicio y el altruismo, añadimos hoy una nueva figura, Alfredo Larreta Anocíbar. Su biografía oficial nos dice que nació en Echauri en 1935. Realizó sus estudios de bachillerato en el instituto Ximénez de Rada de Pamplona, terminando los mismos con los premios extraordinarios “Francisco Ansoleaga” y “Paulino Caballero”. Cursó estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, donde realizó tanto la licenciatura como el doctorado en Pedagogía. Posteriormente siguió los cursos de posgraduados, especializándose en Psicología Clínica. Completó su formación siguiendo durante cuatro años los estudios teológicos.

Su actividad profesional puede dividirse en varias etapas. La primera, como profesor de Filosofía de preuniversitario en Madrid, entre 1968 y 1973. La segunda, como psicólogo orientador en diferentes centros escolares. La tercera, como profesor de religión durante veinticinco años en el Instituto de Bachillerato de Estella, de 1975 a 2000. Finalmente, coincidiendo con la jubilación de la docencia, ha abierto una cuarta dedicada al cuidado pastoral de su feligresía del valle de Yerri, a la que ha mimado de forma integral, en cuerpo y espíritu, incardinándose en la comunidad, compartiendo inquietudes humanas y espirituales y dotando a su acción pastoral de una humanidad y cercanía, que le ha revertido en los últimos meses de precaria salud, cariño, comprensión y apoyo de quienes habían recibido tanto de él en la última década.

Pero Alfredo, con ser mucho lo que acabo de glosar, no se limitó a cumplir el guión establecido. Hombre disciplinado, tenaz y trabajador, compaginó estas actividades con otros gustos e inquietudes, entre los que resaltan su amor por su tierra y sus gentes, concretado en la prospección y conocimiento de su pasado arqueológico. Además de la docencia, con la colaboración del propio alumnado y posteriormente de algunos profesores que se asociaron al proyecto, inició en 1982 el Grupo de Arqueología del instituto, como forma de conocer, proteger y difundir nuestro patrimonio arqueológico y cultural por los pueblos de nuestra zona. El citado grupo sirvió de plataforma para transformarse en el año 1987 en el Centro de Estudios Tierra Estella (CETE), asociación cultural sin ánimo de lucro, reconocida por el Gobierno de Navarra, siendo su primer presidente, y posteriormente secretario y administrador del mismo. No insistiré en este punto, puesto que Ricardo Erce, con su proverbial dominio de la fotografía y la imagen, lo glosará en su disertación poserior. 

Su formación pedagógica le ha llevado a especializarse tanto en nuevas tecnologías, como en la elaboración de trípticos y otras guías didácticas para acompañar las exposiciones itinerantes que el CETE realiza con cierta periodicidad, no sólo en el área artística, sino también en paleontología, arqueología, historia y ciencias naturales, como forma de completar la difusión cultural en las poblaciones que componen nuestra merindad estellesa.

He conocido muy de cerca la labor de Alfredo Larreta. Me considero, además de compañero docente, colega en proyectos varios y amigo personal. Y espero que esto último no me nuble la vista a la hora de valorar su tarea y glosar algunas cualidades que me gustaría poner de manifiesto, concretadas en algunos proyectos singulares, que cito a continuación: la villa romana de Arellano, el proyecto “Tierra Estella, una mirada a nuestro entorno”, las exposiciones itinerantes por la merindad, el convencimiento de que la formación integral de la juventud es la clave del futuro de Tierra Estella y, finalmente, una labor pastoral incardinada en el terreno, cultivando no una espiritualidad quimérica, sino un acompañamiento a la persona concreta, hecha de materia y de espíritu.

Acababa de tomar posesión del cargo de Consejero de Cultura en el año 1983, cuando Alfredo Larreta me habló por primera vez de la villa romana de Arellano. Vivimos juntos episodios de interés: el comienzo sistemático de las excavaciones, la compra de los terrenos, los progresivos descubrimientos, la concienciación a los vecinos de la zona de la importancia del cuidado del patrimonio, la visita anual con el alumnado al yacimiento. Por eso sentí cierta impotencia y rabia cuando, hace dos años, tras 25 años de trabajos, la inauguración de la villa contó con dos ausencias significadas, la de los hermanos Larreta, que tanto habían trabajado por su puesta en valor. ¿Cuál fue la reacción de Alfredo? Comprender, disculpar y callar. Ese es su mérito y esa es su medalla.

Nosotros vivimos en una zona artísticamente excepcional. En cincuenta kilómetros a la redonda, los habitantes de Tierra Estella tenemos la oportunidad de disfrutar de ejemplos relevantes de los cuatro estilos que han conformado la historia del arte en la Europa Occidental. De ahí que un objetivo básico de mi actividad docente haya sido el que los alumnos contemplen in situ dichas manifestaciones artísticas, con salidas permanentes y habituales a diversos enclaves de la merindad. Alfredo y el propio Javier han compartido estas preocupaciones. De ahí que hace unos años les planteara la oportunidad de trabajar coordinadamente en un programa, que financiado por Caja Laboral, planteara una serie de salidas a la zona, previo trabajo en las aulas. Los paneles que recojen dichas salidas y los principales monumentos de la merindad decoran todavía hoy los pasillos del IES Tierra Estella y fueron noticia regional y nacional en materia de didáctica de la historia del arte. Animados por ello, presentamos a los más prestigiosos premios nacionales, los Giner de los Ríos de innovación educativa, nuestro proyecto y quedamos finalistas en los mismos. Finalmente, el Gobierno de Navarra realizó una hermosa publicación que recogía la experiencia. En todo el proyecto, Alfredo Larreta aportó su sabiduría informática, su buen gusto, su paciencia y su gusto por el trabajo bien hecho. Durante los meses de preparación tuvo un episodio cardiovascular que nos preocupó mucho a Javier y a mí, hasta el punto de sentirnos indirectamente responsables de lo ocurrido. ¿Cuál fue la reacción de Alfredo? Ni una palabra de queja, ni un reproche. De nuevo, un ejemplo y una actitud digna de elogio”.

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