El Camino de Santiago en Navarra (III)

 

Segunda etapa: Roncesvalles-Zubiri (27 de marzo de 2010)

1º.- Guión de la etapa

1.- Hitos fundamentales de la etapa

1º.- Auritz-Burguete: el pueblo-camino

2º.- Aurizberri-Espinal: la entrada en el valle de Erro

3º.- Biskarreta-Gerendiain: citada por el Códice Calixtino

4º.- Lintzoain : capital administrativa del valle de Erro

5º.- Mezkiritz-Erro: la gradación paisajística

6º.- Zubiri: puente de la rabia. Fin de etapa

2.- Programa aproximado

8:             Salida del parking del rectorado de la UPNA hacia Roncesvalles

9:            Llegada a Roncesvalles

–         Inicio del recorrido. Breve explicación inicial

–         Salida hacia Burguete. Breve explicación

10:            Salida hacia Espinal.

10,30:     Alto de Mezquiritz: Alternativas

11,30:      Biskarreta-Gerendiain: pausa para el almuerzo

12:            Camino al puerto de Erro y Zubiri

15:            Llegada a Zubiri. Comida

17,30            Salida hacia Pamplona

18:            Llegada al parking del rectorado, UPNA

Profesor: Román Felones Morrás, profesor de Arte Antiguo y Medieval del Aula de la Experiencia.

Guías y colaboradores: Ricardo Galdeano, Germana Latorre, Goio Ganuza y Loli Latorre, miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella

3.- Bibliografía

FELONES MORRÁS, R., Los Caminos de Santiago en Navarra, Gobierno de Navarra, Pamplona, 1999.

VV.AA., Conocer Navarra, EGN Comunicación, Marzo de 2010, nº 18. (Interesante información sobre Roncesvalles y su entorno)

2ª.- Desarrollo y comentario de la etapa

El día, amenazador y lluvioso en Pamplona, no invitaba a lanzarse al Camino, y mucho menos a pie. Pero la voluntad y determinación del grupo, superada la etapa entre San Juan de Pie de Puerto y Roncesvalles, era el intentarlo a toda costa.

La llegada a Roncesvalles no presagiaba una mejora considerable. Arracimados en torno a Itzandegia, pertrechados con gorros, paraguas y chubasqueros para la lluvia, apenas tuvimos la oportunidad de repartir el guión habitual de cada jornada y subrayar algunas características de la misma. Ricardo Galdeano dio la orden de salida y el grupo comenzó a internarse en el hayedo que separa Roncesvalles de Burguete. Fue la primera y agradable sorpresa. El Camino corre paralelo a la carretera entre hayas de porte monumental y un seto de boj. Una fina lluvia, que no impedía la marcha, nos acompañó en el primer tramo de la etapa.

La primera parada fue frente a la iglesia de Burguete. Una breve explicación permitió recordar su carácter de pueblo-camino, la singularidad de un caserío rehecho casi en su totalidad a principios del siglo XIX, consecuencia de la Guerra de la Convención, y lo peculiar de su urbanismo.

La lluvia, algo más intensa sin llegar a ser especialmente molesta, siguió con nosotros en el tramo hasta Espinal. Por momentos, el Camino perdió su condición de tal y un barrizal poco presentable, sobre todo a la salida de Burguete, constituyó el primer lunar físico de la etapa. Un tramo, sin embargo, lleno de encanto, con riachuelos de agua limpia que había que vadear y escasa vegetación caducifolia como compañía. Espinal, impoluto y algo frío, nos recibió sin lluvia y nos invitó, tras cruzar su caserío, a iniciar la rampa de acceso al alto de Mezkiritz. El autobús, situado a pie de carretera, esperaba la visita de los primeros peregrinos con problemas, pero éstos ni se acercaron y todos, con achaques o sin ellos, se internaron en la parte más hermosa del recorrido, el bosque que en suave descenso nos conducía a Biskarreta-Gerendiain. Favorecer el trayecto al peregrino es un objetivo perseguido por el Plan Interdepartamental del Camino de Santiago, puesto en marcha con motivo del Año Santo. De ahí que algunos tramos, especialmente incómodos, hayan sido arreglados. No estoy tan seguro que el resultado final, justo a la entrada a Sorogain, haya sido especialmente afortunado. El asfaltado del Camino o el enlosado del mismo me pareció un punto excesivo.

El almuerzo en Biskarreta-Gerendiain nos deparó una agradable sorpresa. Pocos nos acordamos de que la población, citada por Aymeric Picaud en su Códice Calixtino, tuvo un hospital de peregrinos. Además de nuestro propio bocadillo, tomado a pie de carretera, la entrada en el pueblo nos permitió compartir con una expedición de empleados de una de las grandes empresas nacionales la chistorra, la panceta y el vino tinto preparado para todos ellos. Así que, tras atravesar Lintzoain,  la subida al puerto de Erro, tan corta como penosa, lo fue doblemente porque el almuerzo no había sido precisamente frugal.

El trayecto en suave pendiente descendente por la cresta de Erro fue muy hermoso y gratificante. Las especias caducifolias en torno al Camino, el boj bienoliente tras la lluvia matutina, la atmósfera limpia y especialmente colorida con el verde como color dominante, y los saludos con peregrinos de varias nacionalidades, marcaron la segunda parte de la etapa, con los pies ya cansados y doloridos.

En el cruce del Camino y la carretera nos esperaba de nuevo el autobús. Tampoco fue utilizado por casi nadie, pese a que los kilómetros transcurridos ya empezaban a pasar factura, Pero, ¿cómo no hacer un último esfuerzo, si Zubiri estaba sólo a poco más de cinco kilómetros? ¡Y qué kilómetros! Un pronunciado descenso, sin apenas camino ni alivio para los pies, fue conduciéndonos hasta el cauce del Arga. La entrada a la población se realiza por el bien conocido Puente de la Rabia, construcción medieval de buen porte y esbelta figura. El enclave del puente, el río y el antiguo caserío, del que destacan dos grandes casonas a uno y otro lado es lo más interesante de la población.

Con los pies cansados, pero la satisfacción de haber finalizado una etapa modesta en lo artístico pero extraordinaria en lo paisajístico, nos dispusimos a dar buena cuenta del menú: bocadillos, en unos casos, y platos más contundentes en otros.

La tarde no tenía, como en otras ocasiones, menú artístico. Así que, en pocos minutos nos encontramos de nuevo en el parking del rectorado. Se acababa nuestra segunda etapa. La siguiente cita nos llevará de Zubiri a Pamplona. Cabe pensar que con mejor tiempo y mayor preparación. Pero, pese a todo, podemos decir con satisfacción que esta etapa no ha podido con nosotros.

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