Ópera en Navarra

Ayer, 6 de marzo tuve la fortuna de asistir a la segunda representación de La Bohéme, la famosa ópera de Puccini, dentro de la programación de Baluarte. No es mi intención hacer un crítica musical del evento, que tuvo todos los ingredientes de una velada tan musical como social. La presencia de una cantante conocida como Ainhoa Arteta, a la que tuve la oportunidad de conocer el año 1988 en Nueva York con una carrera recién comenzada y ya prometedora, un sólido director en el foso como Miguel Ángel Gómez Martínez, una orquesta y un coro acreditados, como la Sinfónica de Navarra y el Orfeón Pamplonés, y una producción no exenta de medios, nos depararon un espectáculo de calidad perfectamente homologable a los que programan otros ilustres escenarios españoles y europeos. Dejemos al margen los vibratos de la soprano, las limitaciones del tenor, las insuficiencias de otros miembros del elenco y la escasa credibilidad de Mimí y Rodolfo, casi adolescentes en la obra y ayer ya maduros.

Mi reflexión va por otros derroteros. Parece que disponemos de todos los elementos para poder dotarnos de una temporada estable de ópera y zarzuela en Pamplona. De hecho, su uno mira la programación del Teatro Gayarre, Baluarte y la AGAO, casi conforman una temporada irregular y disforme. Tenemos público, 3300 personas vieron La Bohéme, escenarios, Baluarte y Gayarre, una institución con 1200 socios que podrían ir a más, la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera, e instituciones públicas y privadas dispuestas a apoyar el evento.

Creo que es imprescindible una mayor coordinación. Y esa tarea no la puede hacer otra institución que no sea el Departamento de Cultura y Turismo. Ahora se le ofrece una oportunidad de oro. El Parlamento de Navarra, a iniciativa del grupo socialista, ha instado por unanimidad al Gobierno de Navarra a elaborar un Plan director de Música que ordene el sector y trate de planificarlo a medio plazo. Todos no deberían dedicarse a todo, sino especializar, en la medida de lo posible los ámbitos.

Ahí queda el reto y la oportunidad. No deberíamos devanarnos demasiado los sesos. Se trata de copiar lo bueno. Y Oviedo es una magnífica referencia. ¿Veremos el día en que Pamplona ofrezca en la prensa local y regional, como la hace la capital del Principado, paquetes culturales y turísticos en torno a la temporada estable de ópera? Confío en que 2010 traiga algo de luz en este incierto panorama. Mientras tanto, otra nueva ópera nos espera este mismo mes, Fausto de Gounod. ¿Alguien da más?

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Un comentario en “Ópera en Navarra

  1. Estimado señor:

    Buenas noches, mi nombre es Manuel y llevo toda mi vida dedicado a cantar en muchos coros. Eso que usted propone suena bonito pero sin dinero (sin muchísimo dinero) es irreal. Haría falta muchísimo dinero para que ese proyecto resultara. Haría falta que vinieran profesionales de fuera que cantaran y con una preparación especializada en ópera. En Navarra actualmente no hay ningún coro con esas cualidades. Además, en Navarra no hay tanta gente preparada para cantar ópera e incluso para cantar. Créame sé de lo que hablo. Hay mucho coro y muy poco coro estable uno o quizá dos. Un saludo y gracias por leerme

    Manuel

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