La sociedad contemporánea se caracteriza, entre otras cosas, por la proliferación de estudios y encuestas que aparecen diariamente en los medios de comunicación, tratando de conocer pormenorizadamente la opinión de esta misma sociedad en los más diversos órdenes de la vida. Dentro de este mundo variopinto existen estudios y encuestas de todo tipo y condición: desde las más rigurosas, sesudas y científicas, hasta las más estúpidas y frívolas que uno pueda imaginarse. Sin que eso suponga que las primeras sean necesariamente más cotejadas y comentadas que las segundas.
En nuestro país, disponemos de un organismo, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que tiene por finalidad el estudio de la sociedad española, principalmente a través de la investigación mediante encuesta. Desde su creación, el CIS ha sido testigo privilegiado de las grandes transformaciones que hemos experimentado y ha contribuido, mediante la realización de más de 1.600 estudios de opinión pública, a un mejor conocimiento de nuestra realidad social y política.
En Navarra existen también instituciones y organismos dedicados a la investigación y la prospectiva. Y aparecen de vez en cuando estudios y encuestas que gozan de especial relevancia porque, realizados de manera científica, suponen una foto fija de nuestra sociedad en un tiempo y en una coyuntura concreta. Una de las más conocidas es el “Navarrómetro”, nombre peculiar con el que se conoce el estudio que encarga el Parlamento de Navarra cada cierto tiempo para conocer la actualidad de Navarra en sus diversas facetas. El último conocido lleva fecha de noviembre de 2009 y, en consecuencia, apenas se han apagado los ecos de algunos de sus indicadores más relevantes. Aunque el estudio se compone de 47 tablas, la más conocida y probablemente una de las más discutidas y discutibles es, sin duda, la referida al número de escaños que obtendrían los diferentes partidos en el Parlamento de Navarra, deducida de la intención de voto y otras variables más o menos enigmáticas.
Pero el navarrómetro es mucho más que eso. Constituye una interesante foto de situación de la sociedad navarra en un momento, octubre de 2009, especialmente delicado en los ámbitos económico, social y político. Y los sitúo por este orden porque, de los ámbitos analizados -situación de Navarra, actuación de las instituciones navarras y de sus líderes, valoración de la autonomía de Navarra, temas de actualidad con la crisis económica como cuestión esencial, e intención de voto en las elecciones al Parlamento de Navarra- , los asuntos que interesan preferentemente a la ciudadanía son los relacionados con la crisis económica. La preocupación por el paro se ha triplicado con creces en los últimos tres años, y el impacto de la crisis está afectando mucho o bastante a cuatro de cada diez ciudadanos de nuestra Comunidad.
Pero junto a esta constatación, hay otras variables de interés: pese a que la valoración de la situación política y económica ha empeorado en los últimos años, y que las instituciones políticas y judiciales, además de los medios de comunicación, siguen perdiendo prestigio, la ciudadanía navarra no ha perdido la confianza: cree que la economía se recuperará en el primer semestre de 2010, es una sociedad básicamente centrada, como sociedad compleja que es apuesta por un gobierno de coalición para el futuro, se siente satisfecha con el estatus de la Comunidad Foral y su grado de autonomía , y quiere una cooperación leal con las Comunidades Autónomas vecinas.
En definitiva, el panorama dibujado es, en mi opinión, el de una sociedad con problemas coyunturales en lo económico, razonablemente cohesionada en lo social, y compleja, centrada y madura en lo político. No es un mal retrato. Con la ventaja además, de que entre todos podemos mejorarlo.
Diario de Navarra, 19/11/2009
Escrito por romanfelones
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