
Existen en nuestra Comunidad algunos vocablos perfectamente integrados en nuestra conciencia colectiva que, con su artículo determinado por delante, no necesitan de más para ser identificados. Nadie duda a qué nos referimos cuando hablamos de la Diputación, la Caja o el Hospital. Lo mismo sucede cuando hablamos del Instituto porque, aunque ahora haya muchos, el instituto por antonomasia de Navarra, como sigue rezando el rótulo de su fachada, es el situado en la Plaza de la Cruz de Pamplona.
La historia de la educación en Navarra ha experimentado en los últimos lustros avances indudables. A la historia de la Escuela Normal, siguieron estudios de variado signo relativos a la enseñanza primaria y a la universitaria. Conocimos también aspectos relevantes de la llamada enseñanza media impartida en colegios religiosos, pero faltaba por llenar un hueco de singular importancia: la historia de la enseñanza secundaria oficial. Y justamente ese hueco se acaba de llenar, y de qué manera, con la publicación de un libro de reciente aparición, titulado “El Instituto. 1842-1970. Historia de la enseñanza secundaria oficial en Navarra”, editado por el Gobierno de Navarra.
Guillermo Herrero Maté, doctor en Historia y catedrático de Geografía e Historia del centro, reunía condiciones especialmente idóneas para hacerse cargo de esta tarea tan atractiva como esforzada. A su condición de investigador acreditado en aspectos varios de la historia política y educativa de Navarra en los siglos XIX y XX, une, a lo largo de una dilatada trayectoria académica y profesional que acaba de culminar, su condición de gestor educativo respetado por sus colegas y de docente admirado por sus alumnos. Con una ventaja adicional. La obra que comentamos no es el trabajo tenaz y árido del balbuceo propio de un investigador que se inicia, sino el fruto granado y maduro de una investigación que resume su propia vida. Todo ello quedó de manifiesto, ante autoridades políticas, colegas y prensa, en la presentación del libro que tuvo lugar en la biblioteca del propio instituto hace escasos días. Brillaron por igual su capacidad de síntesis, su claridad y su eficacia expositiva.
El doctor Herrero estudia en su libro la trayectoria del centro desde 1845, año de su creación como instituto oficial de segunda enseñanza, hasta 1970, fecha en que se promulga la Ley General de Educación. Pero el libro es mucho más que la historia de un centro educativo concreto, por importante que éste sea. Es un magnífico retrato sociológico de una parte de la sociedad pamplonesa, además de un fiel reflejo de la historia política navarra. Y esa capacidad de abstracción, de trascender lo particular para intentar explicar lo general, constituye otro de los méritos del texto. En todo caso, si tuviera que elegir para ustedes las páginas más interesantes, no tendría ninguna duda en seleccionar el capítulo 9, titulado “A modo de reflexión y no tanto de conclusiones”. En siete páginas se resumen los datos más sobresalientes del periodo histórico-educativo narrado y se enuncian los temas recurrentes, de actualidad permanente a lo largo de los casi 150 años de historia: predominio de la instrucción sobre la educación, tensión entre asignaturas de ciencias y letras y su número, consideración social del profesorado y del alumnado, sistemas de enseñanza, modelos de examen, planes de estudios.
El balance final lo realiza el propio autor: “si todo sistema educativo tiene como objetivo primordial elevar el nivel medio formativo de la población y como objetivo secundario, pero no menos importante, crear una conciencia ciudadana común social e, incluso, nacional, no hay duda de que la enseñanza media cumplió en Navarra es fin con creces”
El libro está magníficamente editado, con una cuidada selección de fotografías y gráficos que ayudan a su lectura y complementan muy adecuadamente la información.
Estamos, en suma, ante una obra de referencia en el estudio de la historia de la educación en Navarra. Esperamos y deseamos que no sea la última.
Diario de Navarra 23/2/2012