Ayer terminaba mi escrito recordando que para mí, Juan Sebastián Bach es el grande entre los grandes. Pues bien, pocos intépretes y directores han hecho más por recuperar la música y el legado del maestro alemán que Gustav Leonhardt. El organista y clavecinista holandés, una auténtica leyenda en la interpretación de la música antigua, falleció el pasado lunes en Ámsterdam a los 83 años, víctima de un cancer.
Además de en sus antológicas grabaciones, tuve la oportunidad de escucharlo personalmente hace unos años en una memorable sesión en la Semana de Música Antigua de Estella. No es fácil sostener un programa de clave, un instrumento minoritario que tiende a resultar ciertamente monótono. Pero Leonhardt le imprimía una maestría tal, que esta monotonía se convertía en extrema musicalidad.
Como ejemplo de este arte sublime, subo por primera vez al blog un vídeo tomado de youtube. Se trata de una versión de las Variaciones Golberg, la obra que condensa como ninguna la casi infinita gama de posibilidades que Bach era capaz de introducir en su lenguaje musical.