Rodin en Pamplona

26 enero 2012

Desde el 12 de enero y hasta el 19 de febrero, la Plaza del Castillo cuenta con unos invitados de excepción. La actividad conjunta de la Caixa y el Museo Rodin han permitido que recalen en Pamplona siete piezas del escultor francés, pertenecientes a dos de sus conjuntos más emblemáticos: El pensador y Los burgueses de Calais. Pese al peculiar concepto de “piezas originales” que rodea a algunas esculturas y a que la exposición ha rodado ya por un buen número de ciudades españolas y europeas, no conviene minusvalorar la iniciativa del ayuntamiento de Pamplona. Y esto, por dos razones: el valor intrínseco de la obra expuesta y el ejemplo de que el arte puede y debe convivir con la ciudadanía, compartiendo sus mismos y comunes espacios.

Auguste Rodin es uno de los grandes escultores de todos los tiempos y, tras Miguel Angel y Bernini, el autor que nos conduce desde la estricta concepción clásica a la modernidad. Ese legado clásico es perfectamente visible en su obra más emblemática, El pensador, inicialmente un elemento más de las Puertas del Infierno, un encargo oficial para el Museo de Artes Decorativas de París. Verlo de cerca, pese a su alto podio, constituye un extraordinario recorrido por la historia del arte: el dominio de los recursos técnicos,  la perfección anatómica, la rotundidad formal, la vida interior de un ser casi animado. Y, junto a ello, como rasgo propio y aportación fundamental, esa plasticidad nueva que conduce a la escultura por senderos poco transitados y vías apenas exploradas. Ese rostro cambiante según la hora del día y recortado sobre el cielo pamplonés será para muchos navarros, sin duda ninguna,  el recuerdo artístico por antonomasia de este 2012 tan lleno de incertidumbre.

Esa plasticidad nueva a la que me refería anteriormente queda manifiestamente explícita  en los seis personajes que componen la segunda obra presente en Pamplona, Los burgueses de Calais, un monumento conmemorativo del sacrificio de Eustache de Saint-Pierre y sus compañeros, que se ofrecieron como rehenes para salvar a su ciudad de las tropas inglesas. Las diversas actitudes ante la derrota personal, que será la salvación de la ciudad, constituyen un muestrario de la capacidad de Rodin para la expresión de emociones y sentimientos. Su ubicación en plena Plaza del Castillo, el espacio ciudadano por antonomasia de Pamplona, resulta especialmente idónea. Como lo es su disposición a ras de suelo, en línea con el deseo del autor. Eso permite acercarse a ellos, rodearlos y vivir de cerca sus vicisitudes. Si no estuviera mal visto, casi resultaría obligado palparlos para apreciar, entre otras cosas, esa plasticidad rugosa y sentir la emoción estética que desprenden. A tan acertada ubicación, solo le encuentro un defecto. La excesiva distancia entre los personajes les hace perder  la armonía del conjunto y dificulta sentirlos como  una pieza coral de la que todos forman parte.

La emblemática presencia de Rodin en Pamplona, inserta en un programa titulado “Arte en la calle” nos permite reflexionar sobre la relación existente entre arte y ciudadanía. Cuando la obra es de una calidad indiscutible y el nombre del autor se impone por jerarquía y conocimiento ciudadano, el diálogo resulta fluido y normalmente exitoso. El eco de la exposición y su evidente presencia en los medios son fiel reflejo de ello. La relación resulta más difícil si las obras o los autores no tienen ese rango, y todavía se acentúa más si lo figurativo deja paso a lo abstracto.  La presencia de obra escultórica en calles, plazas y jardines de Pamplona no es menor, y además está muy bien documentada. La “Guía de la escultura urbana de Pamplona”, editada por el ayuntamiento de la ciudad en 2010, recoge, describe y valora 109 obras de 67 autores distintos. En un conjunto tan heterogéneo hay de todo, como lo ponen de manifiesto las dos esculturas que conviven con Rodin en la propia Plaza del Castillo. Tal vez sea el momento de reivindicar selectivamente su contenido y gozar de su presencia.

Diario de Navarra, 26/1/2012


La voz dormida

20 enero 2012

La guerra civil española continúa siendo fuente inagotable de inspiración literaria y cinematográfica. Setenta y seis años después de su inicio, sus desgarradoras escenas de sangre y represión siguen alimentando a novelistas, ensayistas y guionistas de cine y televisión. Y no sólo la guerra, con su secuela de muerte en el campo de batalla y fuera de ella. También la posguerra, un periodo de dolor, miseria y represión, sin el tono exaltado de batallas y contendientes en lucha, ha sido objeto de interés y preocupación. Este es el caso de la novela de Dulce Chacón, aparecida en 2002, “La voz dormida”. La obra narra el sufrimiento inmisericorde de las mujeres republicanas en las cárceles franquistas , representado en personajes de carne y hueso entre los que sobresale Hortensia, que verá pospuesta su ejecución hasta que nazca su hija. Es una historia de silencios, amarguras, solidaridades, dignidad y coraje.

Durante estas navidades he tenido la novela algo aparcada en mi mesilla de noche. Su estilo pausado y nada estridente no me había enganchado especialmente. Otra cosa ha sido la película del mismo nombre, dirigida por Benito Zambrano,  que acabo de ver la semana pasada. Salí de ella acongojado y emocionado a la vez.  La historia es hermosa, la fotografía, excelente y la interpretación de las dos hermanas (María León e Inma Cuesta), extraordinaria.

La película es un alegato contra la sinrazón y el terror. Y un canto a la amistad, el coraje, la dignidad y la justicia. Es, sin duda, una película entrañable, que no deja a nadie indiferente.


Gustav Leonhardt

18 enero 2012

Ayer terminaba mi escrito recordando que para mí, Juan Sebastián Bach es el grande entre los grandes. Pues bien, pocos intépretes y directores han hecho más por recuperar la música y el legado del maestro alemán que Gustav Leonhardt. El organista y clavecinista holandés, una auténtica leyenda en la interpretación de la música antigua, falleció el pasado lunes en Ámsterdam a los 83 años, víctima de un cancer.

Además de en sus antológicas grabaciones, tuve la oportunidad de escucharlo personalmente hace unos años en una memorable sesión en la Semana de Música Antigua de Estella. No es fácil sostener un programa de clave, un instrumento minoritario que tiende a resultar ciertamente monótono. Pero Leonhardt le imprimía una maestría tal,  que esta monotonía se convertía en extrema musicalidad.

Como ejemplo de este arte sublime, subo por primera vez al blog un vídeo tomado de youtube. Se trata de una versión de las Variaciones Golberg, la obra que condensa como ninguna la casi infinita gama de posibilidades que Bach era capaz de introducir en su lenguaje musical.


Sanidad sin fronteras

13 enero 2012

La Constitución Española de 1978 establece, en su artículo 43, el derecho a la atención sanitaria de todos los ciudadanos. El organismo encargado de velar por el cumplimiento de este derecho es el Sistema Nacional de Salud. Basado en los principios de universalidad, gratuidad, calidad, descentralización y cohesión, el SNS se configura como el conjunto coordinado de los servicios de salud de la Administración del Estado y de las Comunidades Autónomas que integra todas las funciones y prestaciones sanitarias, responsabilidad del conjunto de las administraciones. En definitiva, es el garante de que todos los ciudadanos españoles, cualquiera que sea su lugar de residencia, tengan razonablemente resuelta su atención sanitaria.

Uno de los grandes logros de este país en su etapa democrática es haber diseñado una nueva estructura territorial denominada coloquialmente “Estado de las Autonomías”. La cercanía del poder al ciudadano ha propiciado indudables avances en los ámbitos de la salud, la educación, la política social o la cultura, por enumerar algunos de los ámbitos más relevantes. Pero la nueva distribución territorial tenía un peligro latente: fragmentar el territorio en tantos espacios como Comunidades Autónomas y herir de muerte logros tan esenciales como el Sistema Nacional de Salud o el sistema educativo.

El riesgo lo acabamos de ver estos días. La Comunidad Autónoma de La Rioja, a cuyo frente se encuentra el muy populista Pedro Sanz, enarboló en plena campaña electoral la bandera riojana y dejó de admitir unilateralmente a los navarros y vascos de poblaciones limítrofes que hasta ahora eran atendidos en hospitales riojanos. La razón no es que la sanidad de esta Comunidad sea sustancialmente mejor que la de los otros territorios citados, sino que los pacientes se guían por criterios de proximidad y comodidad. Y los ciudadanos de Oyón o Viana, por poner un ejemplo, prefieren ir a Logroño que desplazarse a Vitoria o Estella. ¿Qué exigía a cambio La Rioja? Oficialmente, contraprestaciones económicas, a lo que se han opuesto la consejera Vera y su homólogo Bengoa. Finalizada la campaña electoral y conseguido el rédito político, probablemente el objetivo último de la reivindicación, se ha impuesto cierta cordura: las cosas han quedado como estaban, habrá contraprestaciones médicas, y las económicas quedan para un fondo de compensación nacional que habrá que arbitrar con carácter general.

Lo sucedido, en todo caso, es una llamada de atención para el tiempo venidero. En época de bonanza era relativamente sencillo equilibrar la balanza y dar prioridad al principio de cohesión y solidaridad frente al principio de estricta territorialidad. Y eso que el flujo entre Navarra, La Rioja y País Vasco no es cuantitativamente muy importante. ¿Qué decir de Cataluña, País Valenciano o Andalucía, con colonias cuantiosas y estables de ciudadanos de otras Comunidades durante muchos meses del año? Pero la crisis puede agudizar la guerra entre Comunidades y convertir el sistema nacional en un mercado sanitario. Es mejor prevenir que curar, especialmente en el ámbito de la salud. Bienvenido sea el acuerdo provisional alcanzado entre las tres administraciones, pero recordemos que el acuerdo es eso, provisional y que su fecha de caducidad es casi inmediata, el 29 de febrero de este mismo año. Resulta, por tanto,  imprescindible, frente a los litigios políticos o territoriales, preservar la prioridad absoluta del ciudadano paciente y reforzar los mecanismos de cooperación del Servicio Nacional de Salud, uno de los grandes logros, si no el que más, de nuestro Estado de Bienestar. Si la descentralización sanitaria no ha impedido situarnos en la vanguardia mundial en materia de trasplantes, no hay razón alguna para no resolver satisfactoriamente este problema menor. Ni la calidad de nuestro sistema, ni nuestros ciudadanos, se lo merecen.

Diario de Navarra, 12/1/2012


Costumbres de hogaño

7 enero 2012

Las navidades ya han terminado. Esta mañana de sábado la he dedicado a recoger el belén familiar, retirar las figuras de unos reyes magos procedentes de un belén escolar que mis hijos hicieron durante su etapa en la escuela de Oteiza y que, desde entonces, nos acompañan distribuidas en cada una de las habitaciones, y subir al desván los adornos navideños hasta el próximo diciembre. Todo ello entre la pena y el alivio que supone cada siete de enero el volver al tiempo cotidiano.

En Oteiza, la navidad termina con un acto singular, propio todavía del mundo rural en el que vivimos. Los reyes magos, que han recorrido las calles del pueblo en sus modestas carrozas en la tarde-noche del día 5, vuelven a aparecer en la misa mayor del día 6. No siempre son los mismos. A veces, alguno de los reyes se queda por el camino y, tras la larga noche de trabajo y juerga, debe ser sustituido por otro, más descansado y madrugador. Tras la misa de epifanía, preparada con esmero por Ángel Mauleón, toda la feligresía, coro incluido, hacemos una pequeña procesión festiva, acompañando a la sagrada familia y los reyes, para ir a las casas de los enfermos a fin de que Jesús les de su bendición para el año nuevo. Mientras el sacerdote y todo el cortejo suben a la casa, el coro parroquial y los feligreses, esperamos abajo mientras suenan los últimos villancicos.

Este sencillo cortejo me parece unos de los actos más entrañables, solidarios y afectivos  de todas las navidades. ¿Quién no lleva un niño dentro y recuerda sus mejores momentos, rodeado de sus padres y hermanos? ¿Quién no recibe un pellizco interior, cada vez que ve a los reyes, y rememora aquel juguete, por nimio que sea, que nunca se le olvidará? ¿Quién no desea verse acompañado por unos momentos y sentirse parte de una gran familia, sobre todo en una etapa en que la soledad es la habitual compañera de noches y días?

Por eso, la procesión festiva de reyes es una hermosa tradición que debe perdurar. Que ellos y ellas sientan que forman parte activa del pueblo, que les queremos, les recordamos y les tenemos presentes. Estas y otras pequeñas cosas son el baremo de la verdadera calidad de vida de nuestros pueblos.  En la última etapa, el cariño y el detalle es tanto o más importante que la necesidad material.


Ideas y liderazgo

5 enero 2012

A un mes del congreso federal del PSOE ya tenemos a dos candidatos en liza. ¿Habrá un tercero? Si no es así, el panorama se presenta interesante e incierto.

 Me interesan, sobre todo, las ideas. Los partidos difícilmente se renuevan desde el poder. Hace falta una derrota para que el cambio sea posible. Y si la derrota es de proporciones históricas, como la recibida a lo largo de 2011, el cambio no solo es posible sino, por exigido, inevitable.

DE ahí que ideas que no han conseguido abrirse paso en décadas, acaban de ser asumidas por los dos candidatos sin mayores problemas. Cito tres como especialmente significativas: mayor democracia interna, primarias y  limitación de mandatos. Si esto fuera acompañado de una ponencia-marco en la que se optara por una genuina política socialdemócrata, el éxito del congreso estaría asegurado.

Los manifiestos conocidos hasta el momento, suscritos por las dos plataformas de apoyo a los candidatos, suenan bien y apenas presentan diferencias notables entre ellos. Cabe esperar que en los próximos días  conozcamos más pormenorizamente los objetivos, ideas y equipos de uno y de otra.

Por una vez, la federación navarra parece jugar en el equipo titular. Roberto Jiménez, como firmante de primera hora del manifiesto “Mucho PSOE por hacer”. Y Juan Moscoso del Prado, como coportavoz de Alfredo Pérez Rubalcaba. Sería deseable e incluso exigible  que la caballerosidad, el respeto y la fraternidad entre compañeros y compañeras caracterice a todo el proceso congresual. Es el momento de pensar en libertad y optar por el proyecto y el liderazgo que  más nos guste. Sin cortapisas, sin miedos y sin presiones.


En memoria de Luis Portillo

3 enero 2012

El pasado 1 de enero, la comunidad parroquial de Oteiza comenzó el año con una misa funeral en memoria del padre Luis Portillo, misionero claretiano fallecido el pasado 25 de diciembre en Bermejo (Bolivia). Hijo de la posguerra y del nacionalcatolicismo, el padre Portillo fue uno más de los cientos de navarros que encontraron en los seminarios una salida a la situación de hambre y miseria que vivían nuestros pueblos.

Ordenado sacerdote en Salamanca, toda su vida discurrió en tierras de misión, primero en Perú y después en Bolivia. Su compromiso humano y evangélico le llevó a estar situado siempre al servicio de los más pobres. Para él derechos humanos y evangelio eran dos caras de la misma moneda y la justicia social era el camino para transitar por una tierra donde ésta brillaba por su ausencia. Su compromiso no le facilitó las cosas. Enfrentado a los fuertes y unido a los débiles, hizo de la defensa de estos la razón de su existencia.

Recién llegado yo a Oteiza, gustábamos de charlar durante sus periodos vacacionales en los que cada tres años pasaba la temporada estival entre nosotros. Sus celebraciones era sencillas y  sus homilías claras y pegadas a la tierra. Afable y querido de todos, Luis Portillo “el obispo de Garchena”, como le apodábamos cariñosamente, nos dejó para siempre sin volver, porque quiso quedarse con sus feligreses y en su segunda patria. Un cáncer que solo anunció a última hora para no molestar a nadie se lo llevó a la Casa del Padre el día de Navidad.

Vaya con estas líneas mi homenaje sincero a un hombre de una pieza, comprometido con lo más pobres, defensor de la justicia social y de los derechos humanos. En este 2012 que comienza, bueno es recordar a los que ayudan a que este mundo sea más justo y luchan por reducir las desigualdades. Descanse en paz Luis Portillo y que Jesús de Nazaret, niño, débil y desamparado en Belén, lo acoja para siempre en su regazo.


Mis deseos para 2012

1 enero 2012

No es cuestión de llenar muchas líneas, porque los deseos más íntimos se formulan en pocas frases. Estas son algunos de los que yo albergo para 2012:

-          Que mis hijos culminen sus estudios y encarrilen su actividad profesional.

-          Que en la familia reine la salud y no falte el trabajo.

-          Que mi trabajo parlamentario sea eficaz en beneficio de todos, pero especialmente de los más necesitados

-          Que el PSOE y el PSN encaucen bien sus respectivos congresos y haya ideas y liderazgo.

-          Que la crisis consiga apaciguarse y podamos ver la luz.

-          Que la socialdemocracia redefina un proyecto sólido y viable para Navarra, España, Europa y el mundo en el que la persona sea el centro y objetivo preferente.


El cardenal Tarancón

31 diciembre 2011

Esta semana, casi por casualidad, tuve la oportunidad de seguir la miniserie que televisión española dedicó al cardenal Tarancón. La seguí junto con mis dos hijos y tuve la oportunidad de comentar con ellos determinados acontecimientos de la historia contemporánea de España, vividos en propia carne. La serie tiene virtudes indudables. No es la menor los actores que encarnan al cardenal, Roger Coma y el gran José Sancho, que componen un personaje humano y creíble.

Tarancón personificó para muchos de nosotros la encarnación de una iglesia que necesitaba renovarse y ayudar en la dura tarea de la transición. Es verdad que no todas las trayectorias fueron tan ejemplares como la suya, pero su figura representó el esfuerzo de la institución por la ruptura serena con el nacionalcatolicismo y la inserción en un sistema democrático basado, entre otras cosas, en una nítida separación entre la Iglesia y el Estado. Su inteligencia, su audacia, su osadía incluso, le hicieron objeto de los ataques de los sectores más reaccionarios. Su actividad no fue fácil. Excesivo para unos, tibio par otros, Tarancón supo bandearse y no zozobrar y conducir la Iglesia española en una etapa de especial dificultad.

La serie presenta el lado más público y laico de la trayectoria del obispo y cardenal. Poco o no nada se dice de su trayectoria religiosa y de su rico mundo interior. Pero no debemos olvidar que, aunque encarnó como nadie la figura de un príncipe de la Iglesia, fue a lo largo de toda su vida un prelado católico y tuvo como misión cuidar de la grey que le había sido confiada.

Escribo estas líneas en la tarde del 31 de diciembre, cuando todavía recordamos los ecos de la  JMJ celebrada este agosto en Madrid, y sin apagarse los ecos de la Misa de las Familias celebrada por Rouco y otros 30 obispos ayer en la plaza de Colón. ¿Es necesaria tamaña manifestación? Da la sensación de que la mayor parte de la jerarquía de la iglesia española no encuentra el espacio adecuado en la secularizada España y añora los tiempos de una iglesia triunfante que difícilmente volverá.

La serie me resultó personalmente gratificante y me hizo revivir momentos inolvidables. Es un ejemplo de lo que una televisión pública puede y debe hacer en favor de la educación y la cultura ciudadana. Frente al lodazal imperante, un espacio limpio y tonificante.


El Hermitage en El Prado

29 diciembre 2011

En agosto de 1991, año de la desintegración de la URSS, tuve la oportunidad de visitar San Petersburgo. Pese a ser entonces una urbe desabastecida y ruinosa, en la que aún no había aparecido ni un solo anuncio de neón, pocas ciudades me han impresionado tanto como la capital fundada por Pedro el Grande en 1703. Todo me sonaba a familiar y distinto a la vez: la fortaleza de Pedro y Pablo, las avenidas, palacios y canales, las grandes iglesias en fase inicial de restauración, los palacios de verano de los zares. Pero hay una silueta que sobresale sobre todas las demás y que permanecerá en mi retina para siempre: la perspectiva del Hermitage emergiendo a las orillas del Neva, invadido por una luz difusa y cenital.

El Hermitage es, sin duda, uno de los grandes museos del mundo. El que yo conocí era ingente, polifacético, desmesurado, multiforme, sorprendente y destartalado en medio de su impresionante grandeza. Hoy, al igual que las otras grandes instituciones, está inmerso en un proceso de renovación permanente, que lo ha dotado de más coherencia, equilibrio y proyección internacional.

Con motivo del año dual España-Rusia, nuestro país presentó “El Prado en el Hermitage”, una selecta exposición con fondos procedentes de nuestro museo por antonomasia, que se ha convertido en la de mayor éxito de público en la historia de la ciudad, con más de 600.000 visitantes. El intercambio no le ha ido a la zaga. La exposición “El Hermitage en el Prado”  muestra, a través de ciento veinte obras divididas en diez secciones, la enorme variedad y riqueza de las colecciones del museo ruso. Las dos primeras están dedicadas a los zares, San Petersburgo y el Hermitage. Tienen, sin duda, más interés histórico que artístico propiamente dicho.  La tercera y la cuarta son especialmente suntuosas. Están dedicadas al ajuar en oro de los nómadas de Eurasia y el mundo griego. Constituyen un selecto conjunto de piezas del primer milenio antes de Cristo, inhabituales en museos de nuestras latitudes. La quinta es, a mi juicio, una de las estrellas de la exposición. Bajo el título de “Pintura, escultura y dibujos” se reúnen una extraordinaria colección de pintura flamenca y holandesa (Rubens, Van Dyck, Rembrandt y Hals), italiana (Tiziano y Caravaggio), española (Velázquez, El Greco y Ribera) y francesa (Poussin, Le Nain y Boucher). Solo lo seleccionado, una pequeñísima parte de lo contenido,  haría ya del Hermitage una de las grandes pinacotecas del mundo. Las tres secciones siguientes pretenden reflejar el lujo oriental y el refinamiento europeo de la corte de los zares; la pintura y escultura del barroco tardío y el neoclasicismo, contemporáneos del conjunto arquitectónico del palacio; y las artes decorativas de los siglos XVIII y XIX, con una colección de joyas y ajuares sin parangón en otras cortes europeas. Las dos últimas secciones, otra de las joyas de la exposición, están dedicadas a la pintura de los siglos XIX y XX: Friedich, Ingres, Monet, Gauguin, Cezánne, Picasso, Matisse y Malévich, entre otros.

En definitiva, una exposición sobresaliente, bien hilvanada y estructurada,  que justifica por si misma el viaje a la capital de España y permite admirar algunos de los fondos de los inmensos tesoros del museo ruso.

Permítanme algunos consejos prácticos. Tienen todavía casi tres meses, hasta el 25 de marzo, para poder visitarla. Pasados los agobios de los  puentes y de las fechas navideñas, no cabe esperar especiales aglomeraciones. Pero, caso de que existan, las primeras horas de la mañana  y las centrales del día siempre presentan menos visitantes.   Si son ustedes aficionados al arte, les recomiendo la entrada general al museo y la guía del Prado, en paquete conjunto, por 19,50 euros.  Y si ustedes no pueden o no quieren desplazarse, siempre les queda la web del Prado. Les garantizo que pasarán un rato muy agradable.

Diario de Navarra, 29/12/2011


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